Fractura de estrés:
cuando el hueso se agota antes que tú
Las fracturas de estrés son fracturas microscópicas producidas por cargas repetidas — sin un traumatismo único. Son frecuentes en corredores, deportistas de impacto y militares, y se diagnostican tarde porque la radiografía inicial suele ser normal.
¿Qué es una fractura de estrés?
Una fractura de estrés (o fractura de fatiga) es una rotura parcial del hueso producida por la acumulación de microtraumatismos repetidos, sin que exista un golpe o caída que la explique. El hueso no tiene tiempo suficiente para repararse entre sesión y sesión de entrenamiento.
Se diferencia de una fractura traumática en el mecanismo — carga repetida vs. impacto único — y en la presentación clínica: el dolor es gradual, se localiza con precisión al palpar el hueso y empeora con la actividad y mejora con el reposo.
Son especialmente frecuentes en el pie y el tobillo, por ser la zona del cuerpo que absorbe el mayor impacto en carrera. En corredores de fondo, la incidencia puede llegar al 20% de todas las lesiones de entrenamiento.
¿Quién tiene más riesgo?
- Corredores que aumentan el volumen o la intensidad bruscamente
- Militares en instrucción básica («fractura de marcha»)
- Deportistas con déficit nutricional o baja disponibilidad energética (tríada de la atleta)
- Mujeres con alteraciones del ciclo menstrual y baja densidad ósea
- Personas que pasan de sedentarismo a actividad intensa en poco tiempo
- Deportistas con pie cavo o biomecánica alterada de la pisada
Las fracturas de estrés más frecuentes en el pie y tobillo
No todas las fracturas de estrés son iguales. La localización determina el riesgo de complicación y el tratamiento.
¿Cómo se diagnostica?
La sospecha clínica es fundamental. El dato más orientador es el dolor localizado con precisión al palpar directamente el hueso («dolor en punto fijo»), que empeora con la actividad y mejora con el reposo.
- Radiografía: primera prueba, pero normal en las primeras 2–3 semanas. El signo de periostio reactivo o la línea de fractura aparecen tardíamente.
- Resonancia magnética: la prueba de referencia para el diagnóstico precoz. Detecta el edema óseo (reacción de estrés) antes de que la fractura sea visible en la radiografía. Permite clasificar el grado de severidad.
- TAC: útil para planificar la cirugía en fracturas de alto riesgo (Jones, escafoides) o para confirmar una pseudoartrosis.
- Gammagrafía ósea: muy sensible pero poco específica. Prácticamente sustituida por la RM en la práctica actual.
Protocolo de tratamiento
Fracturas de bajo riesgo
Descarga relativa o absoluta según la localización, modificación de la actividad (sustituir el impacto por natación o bicicleta), plantilla o bota ortopédica según el caso. Reintroducción progresiva del entrenamiento con control de síntomas.
Fracturas de alto riesgo (Jones, escafoides)
En deportistas activos, la fijación quirúrgica con tornillo a compresión es la opción recomendada: reduce el tiempo de recuperación a la mitad respecto al tratamiento conservador y disminuye la tasa de pseudoartrosis y refractura.
El tratamiento conservador sigue siendo válido en pacientes no deportistas o con baja demanda funcional, pero requiere descarga estricta durante 6–8 semanas.
¿Cuándo puedo volver a correr?
- 1 Criterio clínico: ausencia de dolor a la palpación directa del foco de fractura. No el número de semanas.
- 2 Criterio radiológico: signos de consolidación en la RM o TAC. En fracturas de alto riesgo, no se autoriza la vuelta al deporte sin confirmación por imagen.
- 3 Reintroducción progresiva: protocolo de carrera progresiva (run/walk) antes de volver a volúmenes normales de entrenamiento. Aumentar no más de un 10% semanal.
- ! Investigar la causa: volver sin corregir el factor que produjo la fractura (exceso de carga, déficit nutricional, biomecánica) es el camino más corto a la refractura.
Lo que los corredores me preguntan
01¿Puedo seguir entrenando con una fractura de estrés?
Depende de la localización y el grado. En fracturas de bajo riesgo y estadios iniciales (reacción de estrés sin fractura franca) se puede mantener actividad sin impacto — natación, bicicleta, aquarunning. En fracturas de alto riesgo (Jones, escafoides) o fracturas completas, la carga está contraindicada hasta la consolidación. Seguir corriendo con una fractura de Jones no tratada puede convertir una lesión tratable en una pseudoartrosis que requiera cirugía mayor.
02¿Por qué la radiografía fue normal si tengo una fractura?
Las fracturas de estrés pasan desapercibidas en la radiografía durante las primeras 2–3 semanas porque la línea de fractura es microscópica y el callo óseo aún no se ha formado. La RM detecta el edema óseo desde el primer día. Si tienes dolor persistente en un punto fijo del pie o del tobillo y la radiografía fue normal, pide una resonancia específica del área sospechosa.
03¿Qué es exactamente la fractura de Jones y por qué es tan grave?
La fractura de Jones es la fractura en la unión de la diáfisis y la metáfisis del 5.o metatarsiano (zona 2). Es una zona de escasa vascularización y alta concentración de fuerzas de torsión. Sin tratamiento adecuado tiene alta tasa de no-unión (pseudoartrosis) y refractura. En deportistas activos la fijación quirúrgica con tornillo a compresión permite una recuperación más rápida y segura que el tratamiento conservador con yeso.
04¿Las fracturas de estrés se pueden prevenir?
Sí, en gran medida. Las claves son: aumentar el volumen de entrenamiento de forma progresiva (regla del 10% semanal), mantener una nutrición adecuada con suficiente calcio y vitamina D, utilizar calzado apropiado para el tipo de pisada, y realizar análisis biomecánico si hay recurrencia. En mujeres deportistas es fundamental descartar la tríada de la atleta (baja disponibilidad energética, alteraciones menstruales, baja densidad ósea).