Síndrome del seno del tarso
Dolor lateral persistente tras un esguince de tobillo. El seno del tarso es un espacio pequeño que, cuando se inflama o cicatriza mal, genera un dolor crónico muy localizado y muy específico.
Un espacio pequeño con un papel clave en la estabilidad del tobillo
El seno del tarso es un canal óseo situado entre el calcáneo y el astrágalo, en la parte lateral del retropié. En su interior se alojan ligamentos interóseos, ramas nerviosas sensitivas y tejido graso que actúa como amortiguador de la articulación subastragalina.
Tras un esguince de tobillo o un traumatismo directo, el tejido de ese espacio puede inflamarse y, si la recuperación no es completa, generar fibrosis y adherencias que comprimen las estructuras nerviosas. El resultado es un dolor crónico que no desaparece aunque el esguince inicial parezca resuelto.
El diagnóstico es clínico y por exclusión: se confirma mediante ecografía o resonancia magnética y, muy frecuentemente, mediante una infiltración diagnóstico-terapéutica que, si alivia el dolor, confirma el origen del problema.
Síntomas frecuentes
- Dolor lateral de tobillo que no cede tras el esguince
- Sensación de inestabilidad al caminar o correr
- Dolor que aumenta en terreno irregular o en bajada
- Mejoría en reposo y reaparición al reanudar la actividad
- Chasquidos o sensación de bloqueo en el retropié
- Dolor preciso y reproducible a la palpación directa del seno
Del diagnóstico al tratamiento definitivo
El síndrome del seno del tarso se trata de forma escalonada, desde el enfoque conservador hasta la artroscopia en los casos resistentes.
Diagnóstico diferencial
Exploración clínica detallada para descartar inestabilidad ligamentosa residual, tendinopatías o patología subastragalina asociada.
Ecografía o resonancia magnética
Prueba de imagen que muestra el tejido fibroso o inflamatorio en el seno del tarso y descarta otras lesiones.
Fisioterapia
Trabajo propioceptivo, control neuromuscular del tobillo y movilización específica de la articulación subastragalina.
Infiltración ecoguiada
Corticoides o anestésico local en el seno del tarso bajo visión ecográfica. Alivia el dolor y confirma el diagnóstico al mismo tiempo.
Artroscopia del seno del tarso
Limpieza artroscópica del tejido fibrótico cuando el tratamiento conservador no es suficiente. Cirugía ambulatoria con recuperación rápida.
Valoración ligamentosa asociada
Si existe inestabilidad crónica de tobillo asociada, la reparación ligamentosa se planifica en el mismo acto o de forma diferida.
Lo que los pacientes me preguntan
01¿Qué es exactamente el seno del tarso?
Es un túnel óseo situado entre el calcáneo y el astrágalo, en la parte externa del retropié. Normalmente no se nota, pero cuando su contenido se inflama o fibrosa, genera un dolor muy localizado que los pacientes suelen señalar con un solo dedo.
02¿Por qué duele el seno del tarso después de un esguince?
El traumatismo produce sangrado y edema dentro del seno del tarso. Si la inflamación no se resuelve bien, el tejido cicatriza de forma desordenada y comprime las ramas nerviosas que dan sensibilidad al retropié, generando un dolor crónico aunque el esguince externo parezca curado.
03¿Se puede confundir con otra patología?
Sí. Los diagnósticos que más se confunden con el seno del tarso son la inestabilidad crónica de tobillo, la coalición tarsiana, la tendinopatía del peroneo corto o la artritis subastragalina. El diagnóstico diferencial es fundamental antes de tratar, y la infiltración diagnóstica ayuda a confirmar el origen real del dolor.
04¿La infiltración cura definitivamente el síndrome del seno del tarso?
En muchos casos sí, especialmente cuando el problema es inflamatorio y no hay fibrosis establecida. En casos crónicos, la infiltración puede dar alivio temporal y sirve de confirmación diagnóstica, pero la solución definitiva suele requerir artroscopia para limpiar el tejido fibrótico.
05¿Cuándo está indicada la artroscopia del seno del tarso?
Cuando el dolor persiste más de tres meses pese al tratamiento conservador y la infiltración ha confirmado el origen del problema pero no ha dado un alivio duradero. La artroscopia permite limpiar el tejido fibrótico, explorar el cartílago subastragalino y, si procede, reparar ligamentos inestables en el mismo acto quirúrgico.